Con la sombra del deseo siempre navegando en mi sangre,
con la penumbra indeleble en la que ando pleno e inexorable
con los caprichos locos y arrogantes que me poseen
busco olvidar tu nombre y tu espanto
y no encuentro sino falsas efigies, labios que beso con mi engaño
copas perdidas en astros sexuales de antaño
literaturas sin quimeras que esperan tus senos,
conversaciones y sensaciones que vivo y nadie entiende
¿Cómo abrirán la torre si se ha hundido en mis licores?
¿Cómo obtendrán el terrible y esplendido perdón que tu quieres?
Ahora no es la hora, beso tus manos y se hilvana el crepúsculo
todos mis músculos se cansan de vana gloria y versos oscuros
y esa no es la paz que prometiste dar en nuestra hora ultima.
Con furia, con soles apagados, con humo y señales de otros tiempos
arranco tus promesas de la tierra; ellas tienen raíces de fuego y rechazo
tienen tentáculos que vienen desde el núcleo de mi alma
y yo todo lo corto, como si fuera mi ultima guerra
y la única manera de un muerto para volver de su sueño inhumano
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