
HABITAD DE ANTES
¡Ustedes muchachas, ustedes!
Que me encontraron culpable de no ser perfecto,
ustedes que toda la vida quisieron decapitar mi forma única,
mi súbita existencia; ustedes ladys, señoritas de cristal,
perfumadas piedras del norte
que me acusaron de todo golpe bajo,
que no mostraron nunca un interés adicional
a mi delgada figura ni a mi alma de amargura
ustedes que solo querían ofrendas y joyas
licores y comidas de las mejores;
olvídense que así funcionan las cosas
pues en vano fue la brillante alacena
derretida hasta cenizas en la mirada.
Por fin puedo, y quiero y ando por la ciudad
agarrado de la mano con la abrazadora sombra
que me quema con toda su fuerza
dejándome bajas germinaciones
que adoro y amo con toda delicia
porque por fin el secreto de las apariencias
dejó de estar recostado a mi rostro;
y ahora esparzo como un loco
mi permanencia mas pobre y sin raíces;
por fin puedo andar por los bares
y vomitar todo el tedio del mundo
y recordar que estoy acompañado de alguien como yo
puedo también andar las calles y bailar sobre sus heridas
y saber que no estoy solo
y que no tengo nunca que hacer un mínimo esfuerzo
por transmitirle mis sentimientos
porque ella esta conmigo pecho a pecho, mano a mano
labio a labio, expulsada igual que yo
y no necesita mayor cosa que estar conmigo
y yo no necesito mayor cosa de ella
mas que me prenda un cigarrillo
y que me escuche cuando le diga te amo
que el mundo es un temblor de emociones
Mientras tanto ustedes mujeres de mi pasado
solo fueron leña de odio, orillas enamoradas donde nadie espera,
fueron el sexo cargado de sometidos, el hogar para las distancias
sin embargo no maldigo
pues mientras se derramaba la copa
una muerta que revivía traia a mi vida
el placer sin distancias, la fruta que no se me mostro en la vida
y ahora ando; solo ando con ella,
solo ando y ando
descalzo, casi sumergido
en la lamina de arcilla
donde se apoyan todas cosas que se desnudan
que desaparecen y vuelven después
igual que una luna nueva, igual que la boca que me besa
Mi amigo... que poema, addmiro que cada vez mas superas las letras anteriores. Un abrazo. Arbey
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