¿Cómo no se va a aburrir mi amigo Javier en montería? ¿Como la desolación que yo sentía y por la que me fui lejos no iba a transmutarse en el alma más cercana a la mía? Si el calor infernal, el oficio sin lucro, la depresión que alza el polvo de los mismos días se torna igual que un calvario de tristeza y agonía, maldita sea; le digo a mi amigo que es lo mismo que yo sentía y me dice que “sí, que vaina tan jodida” entonces al medio día cuando el esta aburrido con su fatal silencio y en el encerramiento de su casa, le sugiero que estudie o lea o escriba algo; él contesta que en su casa no puede hacer eso, que para leer solo está el puto periódico “meridiano de córdoba”, que porquería, también un condorito de hace mil años y que si trata de leer por internet su Explorer están aun más malo y no funciona, me deja mucho que pensar la suerte misma, la mala racha, que la vida no cambia, que la diferencia con la mía son estas montañas, estas estaciones, estas iglesias cuyas campanas parecen que suenan cada vez más y eso es una cosa fastidiosa porque creen quienes las tocan que hay que recordarnos veinte veces al dia que dios si existe de veraz; algunos amigos míos de la costa creen que porque estoy rodeado de amistades lindas y que porque los pajaritos cantan en las mañanas y hay bares de rock y un buen clima, mi vida es mas rosa, pero no, y mierda, no hay como aquella desolación monteriana, como esa sensación lerda que uno sentía al lado de Javier en el “parque mora”, aquella si era una tristeza ideal y pura y no como esta tristeza falsa y maldita que ni siquiera se de dónde viene…y el gran bobo de Pedro castilla aun se ríe cuando le digo que yo quiero morir de viejo en mi pueblo frente a las olas; el contesta que me deje de maricadas y que no sea tan sentimental, que cosas, que ignorancia la de las personas.
jueves, 7 de enero de 2010
palabras al mediodia
¿Cómo no se va a aburrir mi amigo Javier en montería? ¿Como la desolación que yo sentía y por la que me fui lejos no iba a transmutarse en el alma más cercana a la mía? Si el calor infernal, el oficio sin lucro, la depresión que alza el polvo de los mismos días se torna igual que un calvario de tristeza y agonía, maldita sea; le digo a mi amigo que es lo mismo que yo sentía y me dice que “sí, que vaina tan jodida” entonces al medio día cuando el esta aburrido con su fatal silencio y en el encerramiento de su casa, le sugiero que estudie o lea o escriba algo; él contesta que en su casa no puede hacer eso, que para leer solo está el puto periódico “meridiano de córdoba”, que porquería, también un condorito de hace mil años y que si trata de leer por internet su Explorer están aun más malo y no funciona, me deja mucho que pensar la suerte misma, la mala racha, que la vida no cambia, que la diferencia con la mía son estas montañas, estas estaciones, estas iglesias cuyas campanas parecen que suenan cada vez más y eso es una cosa fastidiosa porque creen quienes las tocan que hay que recordarnos veinte veces al dia que dios si existe de veraz; algunos amigos míos de la costa creen que porque estoy rodeado de amistades lindas y que porque los pajaritos cantan en las mañanas y hay bares de rock y un buen clima, mi vida es mas rosa, pero no, y mierda, no hay como aquella desolación monteriana, como esa sensación lerda que uno sentía al lado de Javier en el “parque mora”, aquella si era una tristeza ideal y pura y no como esta tristeza falsa y maldita que ni siquiera se de dónde viene…y el gran bobo de Pedro castilla aun se ríe cuando le digo que yo quiero morir de viejo en mi pueblo frente a las olas; el contesta que me deje de maricadas y que no sea tan sentimental, que cosas, que ignorancia la de las personas.
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