miércoles, 20 de enero de 2010

CARTA A EOS (NARVAL VIANNI)


A veces pienso en quienes somos, amor en que somos

el uno para el otro.



Tú me regresaste de la piedra en la que me estaba volviendo

y concebiste tu amor con tanta insistencia

que supiste apagar del fuego mi corazón loco

arrancaste también de mi adentros el amor que te tengo

y te alojaste sin medida en mi infinito invierno.



Ojala pudiera darte mi sinceridad para que se multiplique en ti, ojala pudiera

y así tú me la darías cuando se convierta en tuya

para escuchar como lo he hecho antes

y saber que tus palabras no son inciertas.



Te escribo esta carta mujer, para dártelo todo;

abierta te dejo la tierra que tengo dentro

para que arrojes semillas con tu fuerza que me hilvana

igualmente te obsequio la plenitud de mis estancias

las que me duelen con sonrisa y herida desde las entrañas.



Antes era nada, antes

y no entiendo como lo digo

Pero así era

Y entre cuerpo y cuerpo

las bocas que besé bajo la aurora

no fueron mas que un falso rito;

tu eres distinta y nunca lo he dicho,

eres mi inicio desde donde yo estaba perdido,

a través de un solo gesto mío

tu conoces todos mis designios, por eso digo

que me conoces entero y acaricias de una forma que no existía

el agua que sube el nivel de mis escogidas alegrías.



Tu me encontraste amor, yo no quería nada

tu viniste a mi para conquistar mi furia

que estaba llena de asfalto, barro y pólvora

y como una hambrienta te sentaste en mi mesa

a vacilar con la carne mas dura de mi ternura;

no solo arañaste mis nostalgias

sino que descompusiste mis melancolías.



Nada bueno te he traído, por eso te amo

porque me haces sentir que eres mejor que yo, amor

y sin embargo quiero hacerte una ofrenda

digna de tu belleza abrazadora

quiero darte lo que he encontrado después de ellas

es decir la lluvia mas ciega, la luz mas impura,

la flor marchita que me espera de cabeza.

Recíbelo todo muchacha

y navega en mis venas, enamorada de mía

besándome con asfixia; consentida mía

no importa si sigo cansado como me encontraste

o si me expongo delirante bajo la luna

mirando a otras, tu sabes que miro lo que me rodea

que es precisamente ese alrededor falso

del que no quiero que hagas parte.



Presta atención a lo que te digo,

tu tendrás en verdad una estrella;

la estrella limpia que te espera

el brillante magnánimo que te asemeja

serás perdonada de toda duda

porque te perdono

desde el momento preciso cuando no me conocías

y ya lo saben

recuerda que eso no importa,

dentro de mi quedara tu culpa convertida en inocencia.



Tu boca gemela, tus ojos misteriosos como vendimia

tu alta estatura, tu ser; lo blanca que eres, lo fuerte

parece que rompes la brisa;

me pasare el tiempo esperando a ver

cuanto dura

cuando duramos, cuanto nos amamos

tu desnudez que me maldice

no será mas amplia que una copa;

tus promesas, cuando me dices que me amas

mis rodillas sienten el mismo temblor que tus senos

soy tuyo, soy tuyo; decora, tatúa mis notas

sino te odiarían entonces yo lo haría.



Por eso tienes una ventaja:

Somos tú y yo, amor, solos,

destinados, desosegados, agarrados de la mano

menguando entre alegría y tristeza

entre llanto y llanto, en el vértice del mundo;

para mi eres un dulce reposo

y también eres todo lo que digan de ti, es decir

lo que ya no tengo en cuenta,

el beso verdadero, mujer;

el beso que uno recibe de consuelo en un mal día.



Y en este día me deslizo en tu cintura,

soportando el contacto impío del cielo

no parece que hallas bajado de el;

por eso te digo que sigas viva, sigue viva amor,

que nadie me desatara de tu muñeca,

que ya nos parecemos en nuestros paseos

y a grandes rasgos ves lo que yo veo.



Sigue viva, sigue viva amor

que yo se que eres la reina que solo yo miro

y se que todo se ha detenido ante esa indeleble agonía.



¡Pero no creas!

eres mi alegría, mi risa que cambia de materia

y si estas triste o cansada yo sostengo con cariño tu espada.



Por eso tu edad debe alcanzarme en esta senda

porque yo solo te quiero

y quiero empezar a prologar ese amor.



No voy a moverme sin tus dones,

no quiero levantarme sin tu alma;

tus hombros deben eclipsar mi tarde,

tu sangre debe mojar mis líneas

y sin perder tiempo

o darle tiempo a otros espero a que seas mía

aunque ya dices que lo eres

y no solo porque duermes conmigo

y despiertas

y salimos a dar un paseo en una mañana radiante

sino también porque contigo espero lo que aun esta sumergido

esas distancias que derriban distancias,

ese reflejo claro que divulga el día



Y quiero tu nombre

para que yo acuda a sollozar mi condena

aunque sea corta

la decisión es esta:

Vivirlo como si fuera para siempre

como si el ahora de la primavera

detuviera el corazón de quien recuerda.



Oh doncella, capricho verde que defiendo

a veces pienso en quienes somos

y como surgimos y como encontramos juntos el abrigo ebrio

que mengua lerdo en el hastió de las largas horas.



Decide tú, decide

Tu sabes que no estaremos toda la vida,

que vas a dejarme entre las uvas

cuando ya no me quieras;

Yo quiero estar contigo con dulzura y amargura

Junto a ti apagando espinas

Junto a ti cortando estrellas

Junto a ti pálido y ansioso

Junto a ti como un poeta o como un demonio

Y alguna de esas dos cosas es lo que soy;

estoy maldito

Junto a ti acariciando tu piel

Junto a ti porque tengo mil nombres de donde escoger

Y solo quiero ser lo que somos



Esta carta esta escrita por mi almohada

donde pongo mi oído y es como si fuera tu pecho

desde ella escucho revelaciones nuestras

y naufragios de antaño

y latidos que de pronto forjan tu figura

y me hacen sentir que me haces falta

que eres una niña atormentada

que ha vivido buscándome muchas vidas

y que necesita de mi para encontrar regocijo.



Guárdala y después olvídala

Trátala como un brote de mi carne

y que solo te recuerde que apenas soy un humano

y que también necesito de tu compañía.



Adiós, adiós y hasta luego vida mia

No hay comentarios:

Publicar un comentario