
A veces pienso en quienes somos, amor en que somos
el uno para el otro.
Tú me regresaste de la piedra en la que me estaba volviendo
y concebiste tu amor con tanta insistencia
que supiste apagar del fuego mi corazón loco
arrancaste también de mi adentros el amor que te tengo
y te alojaste sin medida en mi infinito invierno.
Ojala pudiera darte mi sinceridad para que se multiplique en ti, ojala pudiera
y así tú me la darías cuando se convierta en tuya
para escuchar como lo he hecho antes
y saber que tus palabras no son inciertas.
Te escribo esta carta mujer, para dártelo todo;
abierta te dejo la tierra que tengo dentro
para que arrojes semillas con tu fuerza que me hilvana
igualmente te obsequio la plenitud de mis estancias
las que me duelen con sonrisa y herida desde las entrañas.
Antes era nada, antes
y no entiendo como lo digo
Pero así era
Y entre cuerpo y cuerpo
las bocas que besé bajo la aurora
no fueron mas que un falso rito;
tu eres distinta y nunca lo he dicho,
eres mi inicio desde donde yo estaba perdido,
a través de un solo gesto mío
tu conoces todos mis designios, por eso digo
que me conoces entero y acaricias de una forma que no existía
el agua que sube el nivel de mis escogidas alegrías.
Tu me encontraste amor, yo no quería nada
tu viniste a mi para conquistar mi furia
que estaba llena de asfalto, barro y pólvora
y como una hambrienta te sentaste en mi mesa
a vacilar con la carne mas dura de mi ternura;
no solo arañaste mis nostalgias
sino que descompusiste mis melancolías.
Nada bueno te he traído, por eso te amo
porque me haces sentir que eres mejor que yo, amor
y sin embargo quiero hacerte una ofrenda
digna de tu belleza abrazadora
quiero darte lo que he encontrado después de ellas
es decir la lluvia mas ciega, la luz mas impura,
la flor marchita que me espera de cabeza.
Recíbelo todo muchacha
y navega en mis venas, enamorada de mía
besándome con asfixia; consentida mía
no importa si sigo cansado como me encontraste
o si me expongo delirante bajo la luna
mirando a otras, tu sabes que miro lo que me rodea
que es precisamente ese alrededor falso
del que no quiero que hagas parte.
Presta atención a lo que te digo,
tu tendrás en verdad una estrella;
la estrella limpia que te espera
el brillante magnánimo que te asemeja
serás perdonada de toda duda
porque te perdono
desde el momento preciso cuando no me conocías
y ya lo saben
recuerda que eso no importa,
dentro de mi quedara tu culpa convertida en inocencia.
Tu boca gemela, tus ojos misteriosos como vendimia
tu alta estatura, tu ser; lo blanca que eres, lo fuerte
parece que rompes la brisa;
me pasare el tiempo esperando a ver
cuanto dura
cuando duramos, cuanto nos amamos
tu desnudez que me maldice
no será mas amplia que una copa;
tus promesas, cuando me dices que me amas
mis rodillas sienten el mismo temblor que tus senos
soy tuyo, soy tuyo; decora, tatúa mis notas
sino te odiarían entonces yo lo haría.
Por eso tienes una ventaja:
Somos tú y yo, amor, solos,
destinados, desosegados, agarrados de la mano
menguando entre alegría y tristeza
entre llanto y llanto, en el vértice del mundo;
para mi eres un dulce reposo
y también eres todo lo que digan de ti, es decir
lo que ya no tengo en cuenta,
el beso verdadero, mujer;
el beso que uno recibe de consuelo en un mal día.
Y en este día me deslizo en tu cintura,
soportando el contacto impío del cielo
no parece que hallas bajado de el;
por eso te digo que sigas viva, sigue viva amor,
que nadie me desatara de tu muñeca,
que ya nos parecemos en nuestros paseos
y a grandes rasgos ves lo que yo veo.
Sigue viva, sigue viva amor
que yo se que eres la reina que solo yo miro
y se que todo se ha detenido ante esa indeleble agonía.
¡Pero no creas!
eres mi alegría, mi risa que cambia de materia
y si estas triste o cansada yo sostengo con cariño tu espada.
Por eso tu edad debe alcanzarme en esta senda
porque yo solo te quiero
y quiero empezar a prologar ese amor.
No voy a moverme sin tus dones,
no quiero levantarme sin tu alma;
tus hombros deben eclipsar mi tarde,
tu sangre debe mojar mis líneas
y sin perder tiempo
o darle tiempo a otros espero a que seas mía
aunque ya dices que lo eres
y no solo porque duermes conmigo
y despiertas
y salimos a dar un paseo en una mañana radiante
sino también porque contigo espero lo que aun esta sumergido
esas distancias que derriban distancias,
ese reflejo claro que divulga el día
Y quiero tu nombre
para que yo acuda a sollozar mi condena
aunque sea corta
la decisión es esta:
Vivirlo como si fuera para siempre
como si el ahora de la primavera
detuviera el corazón de quien recuerda.
Oh doncella, capricho verde que defiendo
a veces pienso en quienes somos
y como surgimos y como encontramos juntos el abrigo ebrio
que mengua lerdo en el hastió de las largas horas.
Decide tú, decide
Tu sabes que no estaremos toda la vida,
que vas a dejarme entre las uvas
cuando ya no me quieras;
Yo quiero estar contigo con dulzura y amargura
Junto a ti apagando espinas
Junto a ti cortando estrellas
Junto a ti pálido y ansioso
Junto a ti como un poeta o como un demonio
Y alguna de esas dos cosas es lo que soy;
estoy maldito
Junto a ti acariciando tu piel
Junto a ti porque tengo mil nombres de donde escoger
Y solo quiero ser lo que somos
Esta carta esta escrita por mi almohada
donde pongo mi oído y es como si fuera tu pecho
desde ella escucho revelaciones nuestras
y naufragios de antaño
y latidos que de pronto forjan tu figura
y me hacen sentir que me haces falta
que eres una niña atormentada
que ha vivido buscándome muchas vidas
y que necesita de mi para encontrar regocijo.
Guárdala y después olvídala
Trátala como un brote de mi carne
y que solo te recuerde que apenas soy un humano
y que también necesito de tu compañía.
Adiós, adiós y hasta luego vida mia
No hay comentarios:
Publicar un comentario