miércoles, 20 de enero de 2010

DOS POEMAS CON TESTICULO CELESTE


¿Donde estabas ayer cuando de ti quería despedirme?
Te busqué bajo una piedra y no estabas,
Te busque en la brisa de la tarde, que acariciaba también
a esos niños pecosos que tu tanto amas,
y en mas de una esquina luminosa,
y en el frenesí de una avenida oscura
y aun así no pude hallarte para darte mi ultima confianza.

No lo hice
Y seguí caminando sin temor a dar la espalda,
escupí en el canal para despertar tu furia
y odie con todo mi corazón a esos muchachos
que se sientan en el parque a fumar marihuana
pero parecía que a ti no te importaba; nada te importa…
entonces pensé “que mas da”, que así es la vida
y las campanas produjeron diferentes ondas;
no sentí pecado ni cambio alguno en mi alma,
no sentí que era menos triste o alegre, que tontería;
que las cosas pasan y que después de todo no tienen tanta ciencia.

He brindado solo, he vaciado mi copa
Oh tantos años a mi lado y ahora borro mi memoria
para que la melancolía de mi existencia
no se confunda una vez mas con las paginas donde yacen tus historias.

Perdóname, perdóname
Pero yo tengo la culpa; soy como la tumba donde caeré
Es decir, todo sucio, silencioso, incrédulo, negro y apático
Y es el momento de torcer las cosas
de jalar la cuerda y encontrar las llaves
para escapar de esta presión pasionaria
en la que a través de tu sombra
otros me sujetan.

Dios: ¿tocas a mi puerta o sigue siendo la brisa?

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