sábado, 24 de abril de 2010

FILOSOFIAS AJENAS 2

Los profesionales; casi todos me los encuentro a diario en las calles. Van con prisa siempre a sus trabajos entrando al metro, arribando buses o taxis; que hermosos se ven, también los veo manejando esos taxis y esos buses o administrando negocios medianos o pequeños; la mayoría de ellos están desempleados en todo el país y crecen en números cada año y parecen un rio desbordable a través del mundo; que maravilloso una persona profesional por sus conocimientos y por lo que puede llegar a contribuir en la sociedad. El azar se ha encargado que muchos de ellos sean triunfantes en todos los sentidos; en lo económico y en lo emocional, el azar hace que unas personas sean más afortunadas que otras, es la mayor verdad. Los egoístas, los corruptos, los mentirosos, los inescrupulosos, la personas malvadas que están paradas todas en fila; le están quitando el terreno a nuestros profesionales y enfermando la evolución, arrebatándoles sus oportunidades de empleo y reduciéndolos al mínimo cupo laboral. Las olas y olas de graduados de las universidades y corporaciones están terminando en su casas, en las calles sabiendo a conciencia que merecen mas retribución que una persona promedio; en muchos casos eligen caminos ilícitos por desesperación y sentimiento de agobio. Es allí cuando se convierte en un problema social que en todo caso es complejo de resolver y lo ha sido durante la historia. Por lo tanto la decadencia avanza y se acrecienta e inculca en los estudiantes una sensación de complejo. Durante toda mi niñez y adolescencia escuchaba a mis padres decirme que estudiara y estudiara para que fuera un importante abogado o doctor o deportista. Cuando yo iba a los bancos siendo niño recuerdo haber querido ser una persona que trabajara allí; ansiaba estar detrás de esos espejos contando billetes como si fueran de ellos, como si ellos lo estuvieran regalando; debían tener entonces infinito dinero. El aire acondicionado, estar sentados todo el día, etc. También anhelaba ser un astronauta por el simple hecho que pensaba que cuando ellos se iban al espacio exterior jamás volvían, me parecía excelente. Igualmente quería ser un salvavidas o un cantante de rock. Creo más en el éxito integral como mayor principio que en el éxito profesional aunque ninguno de los dos sea menos admirable que el otro, sin embargo y después de tanto tiempo y en mi plena conciencia solo sigo codiciando el primero. Aun hoy en día suele suceder que la gente es tonta al hacer comparaciones al decirle a otro que es mediocre. Mediocre porque no es medico o abogado o ingeniero, mediocre porque no tiene un buen cargo en una empresa o porque en todo caso tiene un cargo promedio en alguna; mediocre porque se gana el mínimo que todos y nadie se merece. No puedo olvidar que los grandes y poderosos gerentes de los almacenes de cadenas donde trabajé hasta hace poco fueron despedidos solo porque eran poco agradables a las demás personas por sus aptitudes tan orgullosas. Recuerdo que nuestra jefe inmediata afirmó que nosotros; simples “mercaderistas” no merecíamos siquiera el sueldo mínimo y esto también fue motivo para que la despidieran. Fue despedida por su superior; un profesional humilde que se dio cuenta que esto era injusto para con un trabajador. Fue despedida entonces una profesional mediocre. Después yo pasé por su lado mientras ella lloraba de tristeza en el pasillo y sin ninguna clase de lastima solo quería acusarla de que se lo merecía; pero no lo hice por respeto y timidez.
Quien desaprovecha las oportunidades que se le presentan a lo largo de la vida para conseguir las metas de las que el esta seguro que quería lograr y que lo debían hacer feliz a el mismo y no a otros y sentirse plenamente satisfecho para su tranquilidad; este si es un verdadero mediocre porque nunca estará en paz con su espíritu. Quien pierde las ambiciones es igual; aunque miles de hombres sabios o inteligentes siendo o no profesionales, hayan poseído una insuperable ambición no pudieron lograr sus objetivos por el simple hecho de que las circunstancias no le fueron favorables. Es muy común y es un factor externo que se va convirtiendo en una condición humana. La mayoría de los que me rodean a diario; familiares o amistades no son profesionales. Así que ninguno de ellos tiene el derecho de venir a decirme porque no hice algo con mi vida como estudiar en una universidad, o porque no hago algo con ella o que trabaje en esto o en lo otro sin saber las intenciones, las circunstancias, la suerte misma y otra cantidades de factores que en la vida se tornan relativos. Fue mi preocupación toda la vida. Satisfacer las aspiraciones de mis padres y no las mías; ahora mismo estoy en un punto en que me importa un bledo haber sido excesivamente adinerado o no si en el presente tengo lo necesario; que es no tener a mi familia en una situación de desesperanza, de tristeza; en donde no tuvieran techo ni alimentación y pasaran por algún tiempo de tragedia; esa es la mitad de mi éxito; saber que tengo dos testículos y hasta la ultima gota de sangre y sudor para mantenerlo en pie como mis convicciones y mis creencias y principios hasta el final; poder ayudar en unión a los míos para tener lo suficiente para ser felices sin pretensiones ni egoísmo. La otra mitad de mi éxito es haber alcanzado el grado de concepción que tengo hacia cada cosa; como si lo supiera todo; mi inteligencia, sabiduría y agilidad para elegir ser lo que quiero ser incorruptiblemente, sin nada que temer ni deber. El mediocre anda por el mundo alimentándose con la boca de la impotencia, robándose el pan de la mesa de la decadencia; eso no se puede hacer, Hay muchas personas confundidas por ahí que no saben llamar a cada cosa por su nombre.
El mundo necesita profesionales bien preparados para su avance, para su salvación, para mantener su esperanza y necesita un campo donde ellos se desarrollen y pongan en acción sus cualidades con pasión; ese será el merito para ellos. Mi idea de profesional se identifica más con un ambientalista, con un misionero, con un científico que esta en su laboratorio tratando de conseguir la cura de una enfermedad; esa clase de oficio a la cual le tengo más admiración.
Jamás estoy haciendo comparaciones ni estoy juzgado estas cosas; jamás un titulo o un diploma ha estado extinto de ser influenciado por la maldad; en estos términos el éxito profesional fue tiempo perdido; que cosa tan hermosa es ver a mis conocidos mantener su hogar con los sacrificios de estudio que logró sanamente; que cosa tan horrible es saber que otros no pudieron aunque no sea tarde ni nunca lo sea, que por falta de medios o de carácter no comenzaron o no terminaron sus estudios. Los que trabajan en cualquier parte a cualquier hora manteniendo su vida o su supervivencia sino se sienten humillados por ninguna clase de opresión son dignos de este trabajo sobre todo si este trabajo se proyecta sobre el bien común, es allí cuando la ambición o el estado de superación queda en pausa tranquilamente. Los trabajos son los mediocres y las personas lo comienzan a ser si estas no abren su mente y pierden su propia identidad.
Es verdad; cada persona habla según su condición. Yo lo hago, pero no cuestionando nuestra existencia, sino nuestras necesidades.

REGIONALISMO
¡Que el paisa, que el costeño, que el cachaco, que el pastuso!
Ya mucho se ha dicho sobre la diferencia de las regiones, de la discriminación entre ciudades, del gran error en que cae la absurda masa cuando habla y determina más con la garganta que con la cabeza. No puedo olvidar nunca mis altercados inocentes y vividos al azar por el hecho de ser costeño. Hace poco un taxista terminó eufórico, exaltado y profundamente molesto porque le pagué con un billete de diez mil, pero no fue por el billete sino por alguna razón personal que el guardaba en contra de los costeños. Recuerdo que me dijo que por gente como yo era que estaba este país estaba como estaba. Yo pensé ¿Cómo así, por gente como yo que pagan con billetes de diez o por gente como yo que es costeña? mas bien por gente como el tan intransigente, inculta, bruta e ignorante. O en todo caso irresponsable que maneja borracha o drogada. Deseé con toda el alma que se muriera accidentado esa noche.
Existe un regionalismo sano que alimenta al civismo, a la cultura, a la superación y conservación de la ciudad y de su identidad mas bella y nata; esto no hay que explicarlo y que admirable es pero existe el regionalismo malcriado, malintencionado y sin fundamento que maneja victimas y victimarios. Parece que Medellín es desafortunadamente el mayor y mejor ejemplo del país en ese sentido. Quiero decir el paisa contra cualquier otra región; las personas que utilizan ciertos caracteres positivos de su condición de regionalismo para utilizarlo en forma negativa, estúpida y en muchos casos violentas. Cuando hay partidos de futbol en el estadio y resultan muertos por ser de otro equipo o en todo caso de otra ciudad ¿que tiene de admirable esto? ¿Que tiene esto de buena identidad paisa? ¿Qué tiene que ver todas las malas acciones mal justificadas con lo bello que es una ciudad o con lo cultural o con lo distintiva que es en algún aspecto? No es cuestión de paisas, es cuestión de colombianos pues Colombia es un pueblo, un lugar pequeño. Tenemos raíces, orígenes específicos pero venimos todos de un mismo suelo en donde no debe caber la discriminación entre regiones. No creo que una ciudad como esta se sienta orgullosa de ser una de las más violentas de Colombia y creo que por ejemplo cualquier ciudad de la costa se debe sentir orgullosa con ser la menos violenta; y viceversa. Creo que Medellín se debe sentir orgullosa con ser una de las más pujantes y hermosas panorámicamente pero no siendo la más drogadicta ni corrupta. Es solo cuestión de inteligencia, de apreciación, de unos pocos que representaron o representan esta ciudad y que la dejaron lista para el futuro. No siento ninguna clase de respeto por quien demuestra esta clase de estupidez en las palabras pero si mas tranquilidad cuando miro una ciudad tan linda como esta porque se que tipos de personas como estas no tuvieron nada que ver con su construcción.

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