sábado, 11 de julio de 2009

aceras palidas (narval vianni)


No son películas, ni instantes prófugos de la memoria

ni pasajes que el tiempo brinda cuando regalo mi mirada.

Son escenas engranadas peligrosamente, fugaces sensaciones adjuntas

que se amontonan en las primeras agriuras del día

cuando me dirijo a mi trabajo y supongo que el existir es cosa pálida,

cuando me desboco y me doy cuenta

que el existir no tiene nada de malo

que es mi alma la que tiene un corto circuito en su estancia.


Entonces las esquinas, aun oscuras

Ganan plenitud a costillas mías

Y yo que ando con furia

me detengo a escribir estas palabras

que ningún otro tuvo en su gloria

ni escribirán mejor sintiendo envidia…

aceras pálidas, sombras torcidas,

destellos de lerdos amaneceres

algunos rostros bajo las sombras

que habitan siempre bajo los puentes

o a escondidas entre las ramas del infierno

siempre frio, todas las cosas frías

en mi andar diario, en mi respirar ungido;

minutos que aplasto con mis pasos silenciosos

en esas madrugadas pesadas de trabajo

cuando no existe un amigo

y uno ve que el cosmos es mejor extinto,

y que es un tesoro en el olvido

es allí cuando esas aceras pálidas

me hacen sentir que estoy un poco vivo

pero que también estoy un poco muerto

que mi designio fue concebido

por los presagios malintencionados del destino.

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