
Quería tenerte de extirparte
de que seas mía en lo efímero
tal y como un sueño americano,
tenia ganas de quitarte las faldas del paisaje
y llevarte hasta los hoteles del ensueño
y lo hice porque te escuché palpitar de súbito
y en mi espasmo germinaste de reflejos
y no lo hice porque nadie sabe cómo te escondo
y te niego hasta la muerte
porque uno no sabe a qué cárceles valla a caer
y se mueve el ajedrez de tu falda
y maldita sea
el viento despierta demonios mercaderes
que devienen de mis silencios
y terminan con dos o tres hombres
que después me desean la muerte
y quizás la logren mil veces
sobre mi y sobre mi nombre…
pero que importa
te llevé a mi boca
como una bocanada de cigarro
es decir indeseablemente
y tu voz de niña tal y como una pena
fue robada de sí misma.
¡Ay! Estos son mis deberes
El delirio no es mi fuerte
ni naufragar en mis traiciones
por eso te olvido sin quererte,
de paso como el pasto
de caballero como el espejo
yo solo quería poseerte
y te logre y te lo hice
y nada acontece más que una falsa dicha
mas que una embriaguez de quince especies
y cierro con fotos el recuerdo
que si bien fue indeleble
también yacen bajo llaves tus claveles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario