jueves, 23 de julio de 2009

corriente narvaliana ( villa de aburra, noche de alcohol) narval vianni


Hace algún tiempo en una noche decadente

se me acerco un guerrero vendedor de poemas

eran fotocopias de sus líneas y versos conocidos de la historia.

Cualquier moneda no más costaban sus poesías,

yo le di doscientos y también un escrito mío

pues él propuso sacarles fotocopias y venderlos

¡que ironía!

Y que poder me pareció eso y que alegría…

Resulta

que volví a verlo y efectivamente cumplía

su palabra y me enseño un soneto de mi autoría

que se llama

poesía para una puta desagradecida;

una fotocopia vaga y arrugada

que yo le di como cosa mía.

Ahora pienso que este hippie de Antioquia

vago y forastero es mi editor autorizado

no porque no me cobre por publica mis poesías

sino porque él como yo es un poeta de la calle

porque va de persona en persona

en avenidas, bares, reuniones

interrumpiendo charlas, recibiendo cigarros y bebidas

para vender mis pobres letras

que estan olvidadas en la senda vacia

de una odisea a la que llamo "vida".

No hay comentarios:

Publicar un comentario