
a mis amigos
Decid una sola cosa cierta, explicadme algo, cualquier cosa que no sepa a desidia, o haced una cosa que haga menos inexorable el día, estas estaciones agrestes a las que le pusieron nombres de muertos y coronas de fuego, están colocadas como sumisas mariposas en la mascarada del tiempo, en su eyaculación ponzoñosa; así que haced algo que no sea repetido, levantad una emoción de entre los muertos, que pueda sentir que el estertor divino no está aprisionado en su canción, que las horas no son más que niños interfectos que me miran con hambre pero a la vez con ojos de diablos errabundos que se afilan sus cachos pidiendo primaveras de sangre para el mundo. Concretad algo amigos, cualquier cosa y verán que no podéis hacer nada conmigo ni con mis fantasmas que están poniendo huesos de pólvora en las huellas que dejo al caminar. Estoy aburrido y todo lo sé, todo lo sé de memoria o de infección, no hay un hombre que sepa ni llore más que yo y yo se mas que todos porque cuento con mi ignorancia y lloro más que todos porque mi rostro posee todos los ojos del pasado y de presente, nadie me contradice nada, aunque una que otra vez lo hagan con palabras, pero pobres tontos…Por eso si un día de estos hallad mi cuerpo frio en la mitad de un sendero podrido que no digan “porque” sino que digan “te demorasteis”, haced algo correcto; no te pido que no andéis ni viváis ni enseñáis ni aprendéis ni mucho menos que no recéis o améis; mejor dejad de buscar tonterías y veras que no haréis cosas equivocadas. Levantad tu dedo y rompe el aire, sentid como todo es vacio. Menos la muerte. Yo amo la muerte, mi propia muerte; no la de otros, porque ella me ha enseñado tantas cosas que ahora no explicare. Pero dejadme, seguid hablando, siendo pequeño, grande, sagrado, que para mí la poseía se convirtió en mi quejumbre y de esta no voy a salvarme. Me veras morir y no será nunca viceversa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario