martes, 7 de julio de 2009

cae la lluvia. (2006, narval vianni)


CAE LA LLUVIA

Cae la lluvia en estado citadino,
y espero colgado de inviernos su pálido reflejo.
Es el ritmo monótono un estimulo químico
que necesita del roció para colmar su tesoro.

Miro los gestos en los rostros.
Cada individuo me da su parte del mundo
¿Porque cada oficio ensambla al universo?
Me pregunto entonces:
¿Por qué me siento así de necio?

Por eso diviso los pasos extensos
que llevan mi concepto furtivo
como si fuera un loco misterio;
¡Ah supongo que es viernes!
Pero para mí siempre es domingo
y huele la ciudad a humedad insensible.

Esquinas complejas aprobando un difícil semestre.
Maletas en los hombros,
bastones para los ancianos,
parejas de besos y decoros
y las típicas esencias del apuro.

Los semáforos en rojo no detienen mi poema
Ni el verde uniforme de los policías
que arden en la critica enorme de mis exigencias
ni la voluntad confusa enredada como madeja.
Nada es suficiente para detener mi tristeza.

Se detiene la lluvia.
Nada deseo.
Para no acunar la superficie compleja
de cada ser que a mi noche perpleja.

Me marcho entonces
“Estación santa lucia”,
me sacio de sensaciones
quizás los trenes me hagan sentir
que cuando vuelva a mis cuatro paredes
mi vida no estará tan llena de claveles
ni de esa rutina que un día se lleno de placeres.

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