martes, 21 de julio de 2009

RECUERDOS DEL VINO , a ramon puskas (narval vianni


Lo recuerdas ramón puskas?

Imagino que si, imagino que sentado en la acera de afuera, en la mitad del polvo, con los zapatos alzados en el poste de energía; menguando la tarde, recibiendo sobre el rostro el ultimo crepúsculo del día.

¿Recuerdas vega, recuerdas? La noche en el “mora”, cuando tomamos vino, ese vino barato como nuestra alma, ese vino purpura, espeso vino de mierda que compramos para pasar la tediosa tarde, la desidia de aquel día caluroso de montería.

Solo había una sombra donde refugiarse y era en el “mora”, ese parque donde todos son difuntos, ese parque donde los columpios son usados por niños fantasmas. Esa tarde tú y yo llevamos mezclados dentro del garrafón todo el dolor y la nostalgia del mundo, así que cantamos canciones de bumbury y calamaro y fumamos y escribimos poemas con sabor a juventud precaria. Vimos trascurrir nubes ponzoñosas y divisamos pájaros que sonrían mostrando sus colmillos sangrados. Dos poetas de mentira escribiendo líneas de verdad mientras caía el poniente y llegaba la gente y empezaba a oler a roció de cerveza y llegaban mas y mas personas pero éramos solo nosotros dos y mi riot act de pearl jam. Yo prendía mi green y tú cantabas lady blue; ya estábamos ebrios y asfixiados por ese viento puro que limpiaba el verde del paisaje y me miraste y me dijiste –tu eres el mejor poeta, mejor que Neruda - yo te dije que te dejaras de decir estupideces que no yo era siquiera un buen poeta y te reíste y tomaste un gran trago de vino y tenias un extraño gesto en el rostro como si con el estuvieras contradiciéndome aun, así que seguimos hablando de todo un poco pero en gran parte de maría Cecilia que era en aquel entonces mi amor enfermo y de tu anda lucia que eran todos tus amores. Que bien ramón, ese día estaba hecho solo para nosotros dos que nunca fuimos amigos ni hermanos ni enemigos ni conocidos, no éramos mas que dos seres que estaban en todos los rincones del universo al mismo tiempo, estábamos malditos por esa somnolencia que sienten los sentidos cuando se aíslan en la monotonía del pueblo. Ese día evocamos las épocas febriles de frenesí en la niñez y no fuimos más que la voz del tango, que el jardín agreste de todos los versos; así pasamos las horas, frente al cosmos, de espalda al sepulcro, negando la verdad que estaba ante nuestros ojos, estábamos tristes, derrumbados y solo quería tomar y fumar; tu no fumabas pero yo hacia las dos cosas y casi que cerraba los ojos del mal parido sueño; así que fuimos a comer empanadas, como cinco mil pesos en empandas y papas fritas a las que le brotaba el aceite como de un manantial y no olvidemos la avena de quinientos.

Que día aquel en el que dijiste que no extrañarías a mi novia porque solo extrañas lo perdido, que frase tan enorme, tan perfecta; yo nunca podría decir algo así, tu sabes que soy pésimo para hablar, que nunca he utilizado una palabra en mi vida, que mi voz esta nueva, que cada vez que intento sacarla al aire el poema la cancela. Pero tú dices cosas tan difusamente doradas que solo este mudo poeta entendería.

Ese día fue uno de mis mejores días; esa noche en que ya era tarde y ya tenias que irte para tu gallera y yo para mi floresta. Yo estaba en mi bicicleta y tú siempre caminabas ¡claro! Si eres mejor poeta, seguro va en eso; yo solo tengo pereza.

Después te fuiste y yo me monté en mi burra y por la autopista solo veía una línea abstracta adornada por luces opacas y siluetas sin caras que pasaban y que me gritaban cosas que yo no entendía; ni las bocinas de los carros me detenían y seguro que eran a mi a quien sonaban pero yo seguía avanzando y percibí en el fondo de mi ebriedad desbocada un mundo mas pálido que esa vergüenza que yo tenia, un mundo tan vacio, lleno de esquinas torcidas, de gente que yo detestaba; pero eso ya tu lo sabes, que siempre siento lo mismo cuando me dirijo a mi casa o camino por las calles o cuando voy en vehículos y miro por sus ventanas…no se ramón, no se como llegué a mi habitación pero me sentía mal del estomago y mierda, solo me tire a la cama y me daba vueltas toda la existencia y la vomité toda, toda entera, toda roja, toda marchita y un puto dolor de cabeza me empezaba. De un momento a otro toda mi familia me rodeaba –que te pasa, que te pasa mono, que te pasa- me decían, me pasaba una borrachera de santa madre, me pasaba la miseria y la mentira, la hipocresía, la guerra, la venganza y me pasaba el desamor de maría, de esa gran perra que te conocía y afirmaba que eras tu su mejor amigo, pero ella que iba va a entender de amigos ni de amistad, ni de pactos de vino, a duras penas sabia de bosques, de radiohead, de bon jovi o de nirvana. Yo seguía vomitando y dejé de respirar y mi hermana gritaba ¡se murió mi hermano, se murió! escucharon los vecinos y mi hermano viannor me dijo que estaba vomitando sangre pero esa sangre era el vino tinto o vino purpura barato comprado en la avenida circunvalar, el mismo vino del que compran aquellos dioses paganos de los otros parques; entonces mi hermano me dio respiración boca a boca y no se si fue por el o por lo que fuera pero comencé a respirar de nuevo. Que yo olía a marihuana, que llamen a una ambulancia, que una lagrima va y otra se devolvía y yo estaba detrás del escándalo y de lo que podía escuchar porque lo recuerdo todo hasta que se apagaron las luces y amaneció y al siguiente día amanecí vigilado de que no me muriera pero yo no podía morir en ese momento ni en ese entonces porque había desahogado todas mis penas y porque tenia que pasar un tiempo para recordar esa tarde tan poderosa que valió la pena entera y redonda.

Espero que lo recuerdes tu también ramón puskas, que yo lo hice hoy y me alegro un poco esta amarga vida.

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