Sobrevivimos en la orilla del agua,
dándole paso a la fruta pálida,
haciendo de territorios una quemadura.
Sobrevivimos por que tumbaron la selva,
por que la lluvia fue mutilada de parejas.
Sobrevivimos absurdamente, como un arte;
a la altura nupcial de las promesas.
Divirtiéndonos como en una juguetería.
Llenos de locura y de envidia.
Sobrevivimos por que aun se confía en la primavera,
por que no hay fragancia sin dulzura
y por que después de esa estancia
la gloriosa fantasía nos ciega.
Pero solo eso, todavía hay una disputa.
Implacablemente revuelta, pobre y pura.
como una plegaria herida de ternura
y sobre todo “viva”.
¡Es todo de blancas bocas!
Hendidas de solemnes espinas,
aplazadas de fecha,
como si fuera una falsa boda.
Sobrevivimos ahora;
que asciende a la santidad una corona
me gustaría resistir todas las penas
y concentrarme en la abrupta patria oscura.
dándole paso a la fruta pálida,
haciendo de territorios una quemadura.
Sobrevivimos por que tumbaron la selva,
por que la lluvia fue mutilada de parejas.
Sobrevivimos absurdamente, como un arte;
a la altura nupcial de las promesas.
Divirtiéndonos como en una juguetería.
Llenos de locura y de envidia.
Sobrevivimos por que aun se confía en la primavera,
por que no hay fragancia sin dulzura
y por que después de esa estancia
la gloriosa fantasía nos ciega.
Pero solo eso, todavía hay una disputa.
Implacablemente revuelta, pobre y pura.
como una plegaria herida de ternura
y sobre todo “viva”.
¡Es todo de blancas bocas!
Hendidas de solemnes espinas,
aplazadas de fecha,
como si fuera una falsa boda.
Sobrevivimos ahora;
que asciende a la santidad una corona
me gustaría resistir todas las penas
y concentrarme en la abrupta patria oscura.
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