lunes, 6 de julio de 2009

LA ACERA OSCURA


segun ramon puskas. autor: NARVAL VIANNI
Hay una vanidad ajena en mi posibilidad humana
y un apego lleno de vacios en mi sistemática materia
y juego con las costumbres y respeto demasiado a las palabras.

No hay un hombre que aun mire en la ventana de la historia
a las líneas impolutas de mis resabios de la infancia
por eso no llevo sus cargas ni siento admiración alguna por sus patrañas.

Ramón puskas era un poeta que se castro la conciencia
el mejor de mis amigos,
comía empanadas y bebía avena en la floresta,
tomaba vino los miércoles y viernes,
también jugaba futbol en las mañanas:
sus ínfulas hetereas le cansaron la memoria
y un día se aburrió de esa existencia insana
y entrego su alma al señor de las alturas.
Yo nunca podría…yo nunca querría
pero extraño tanto su locura.

pateo las piedras y cuento con las grises nubes de mi calma
Y nunca estoy en paz en la acera oscura,
así que camino y me desbordo en burla,
mi ensimismamiento es mi precaria corona.

Todos, todos utilizan sus palabras: yo los miro
Y me pregunto que gracia?
Sin cordura van los días en su maquina ponzoñosa,
los dejo pasar desde mi orilla
Sin mirarlos siquiera, sin prestarles importancia
ellos son la corteza de un árbol que nunca tuvo hojas
pero que pario millones de libros en la tierra.

Yo podría mezclar todas estas cosas en una copa,
sufrir mi casa desde los ojos del poeta
pero ya tengo una deuda con la rutina
y tengo el deber de quitar de mi vida
esta pasión desabrida que te quema las palabras.

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