
LUGAR: bosques de guarne, 2003
UNA MUERTE PARA CADA ESPIGA
Hay una vanidad para cada muerte
y soy digno de presagios
soy como uno de esos indelebles seres
que no tiene dudas sino para los placeres.
Burlas como enjambres vienen a mi encuentro.
En mi no extirpan engaños
mas bien pasaron de largo,
por que yo las mande al diablo.
Hay un orgullo para cada hombre
y le pongo claveles a la mente
si calmo con el sosiego se me olvida el cielo.
Yo no quiero sino una sola herida y un solo reposo.
A ellos los traicionaron las mujeres
a ellos los abandonaron los ocasos
y a mi ni siquiera me sacaron de las redes.
Hay personas felices halla afuera
hay costumbres que jamás se quitan
y hay poderes que resultan pobres en la tumba.
Por eso hoy es el gran día
para abrir las ventanas del mañana.
La brisa calla de calma todas las líneas.
Hay intenciones en todas las mujeres
y sus planes nos llevan hacia la orilla
ó contra una espada de enferma inocencia.
A veces ellas no tienen la culpa
a veces ellas son buenas
y sus palabras, incluso, curan la herida.
El paso del tiempo tiene once meses de espiga
y tiene praderas falsas en muchas odiseas
espero en alerta una tregua de ofrenda
que sobre la tierra detenga la lluvia.
Que llegue cuando quiera
yo no siento vergüenza.
Hay una vanidad para cada muerte
y soy digno de presagios
soy como uno de esos indelebles seres
que no tiene dudas sino para los placeres.
Burlas como enjambres vienen a mi encuentro.
En mi no extirpan engaños
mas bien pasaron de largo,
por que yo las mande al diablo.
Hay un orgullo para cada hombre
y le pongo claveles a la mente
si calmo con el sosiego se me olvida el cielo.
Yo no quiero sino una sola herida y un solo reposo.
A ellos los traicionaron las mujeres
a ellos los abandonaron los ocasos
y a mi ni siquiera me sacaron de las redes.
Hay personas felices halla afuera
hay costumbres que jamás se quitan
y hay poderes que resultan pobres en la tumba.
Por eso hoy es el gran día
para abrir las ventanas del mañana.
La brisa calla de calma todas las líneas.
Hay intenciones en todas las mujeres
y sus planes nos llevan hacia la orilla
ó contra una espada de enferma inocencia.
A veces ellas no tienen la culpa
a veces ellas son buenas
y sus palabras, incluso, curan la herida.
El paso del tiempo tiene once meses de espiga
y tiene praderas falsas en muchas odiseas
espero en alerta una tregua de ofrenda
que sobre la tierra detenga la lluvia.
Que llegue cuando quiera
yo no siento vergüenza.
exelente poema
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